Escudo del Ejército del Peronismo

Ejército
del Peronismo

La comunicación digital no reemplaza al territorio. Es parte del territorio.

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¿Qué es?

Una red de compañeros que militan en las redes con la misma organización que en el territorio: con tareas, con ideas y con un mismo objetivo.

No hace falta ser influencer. Cada uno desde donde esté, con el tiempo que tenga y con lo que sepa hacer: crear, explicar, compartir, comentar.

Cuando el enemigo es grande, tenemos que ser más y tenemos que ser mejores.

1Seguís el canal de WhatsApp
2Te llegan los contenidos y las consignas
3Los compartís en tus estados, grupos y redes. Cada aporte suma
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La comunicación digital no reemplaza al territorio. Es parte del territorio.

La política se hace en la calle, en los barrios, en las universidades, en los lugares de trabajo. Pero también en los grupos de WhatsApp, en los estados, en Instagram, en Twitter, en TikTok y en cada lugar donde la gente conversa, se informa, se divierte y discute. Porque es ahí donde se forma el sentido común.

No podemos seguir pensando que las redes son algo que maneja un community manager, que la militancia es solamente repartir volantes o que la comunicación consiste en subir una placa con una frase que solo entendemos nosotros.

El mundo cambió. La manera de hacer política, y comunicación política, también tiene que cambiar.

Durante años nos acostumbramos a hablar entre nosotros, a repetir las mismas palabras, los mismos discursos y las mismas formas de comunicar. Mientras tanto, cambiaron el trabajo, las preocupaciones, las aspiraciones y las maneras de relacionarnos de millones de argentinos.

Si queremos representar, primero tenemos que entender qué está pasando.

Porque la buena comunicación es la que representa.

La que escucha, la que interpreta, la que logra poner en palabras algo que muchos sienten. La que logra explicar fácil lo difícil. La que te hace pensar, emocionarte o reírte. La que alguien comparte porque siente que eso también lo podría haber dicho él.

No alcanza con tener razón. Hay que saber contar.

Para eso necesitamos creatividad. Animarnos a probar, equivocarnos, aprender. Entender los nuevos lenguajes, las nuevas herramientas y las reglas de las plataformas, sabiendo que esas reglas están hechas contra nosotros, pero que no por eso tenemos que darnos por vencidos. Al revés: tenemos que redoblar nuestros esfuerzos. Cuando el enemigo es grande, tenemos que ser más y tenemos que ser mejores.

Puede parecer poco, pero un video, un meme, un tuit, un estado de WhatsApp o una historia de Instagram, multiplicados miles de veces, pueden abrir conversaciones que antes no existían. Y pueden equilibrar una balanza que está siempre del lado de las fake news de la ultraderecha a nivel mundial.

Hacer buenos contenidos es una parte central. Organizarse es la otra.

Porque así como la militancia territorial tiene compañeros, responsabilidades, tareas y organización, la militancia digital también tiene que tenerlas.

No hace falta que todos sean influencers. Necesitamos compañeros que creen, que expliquen, que compartan, que escuchen, que tengan ideas y que aprendan a utilizar estas herramientas. Y si no pueden hacer todo esto, que se sumen a compartir lo que hacen otros. Que comenten las publicaciones. Que las compartan. Cada aporte, por pequeño que sea, suma, y suma mucho.

Cada uno desde donde esté. Con el tiempo que tenga. Con lo que sepa hacer.

Porque la organización no es que todos hagamos lo mismo. Es que miles de compañeros podamos hacer cosas distintas, pero juntos y con el mismo objetivo.

La organización vence al tiempo. Y en esta época, organizarse también significa aprender a ocupar los espacios digitales.

No venimos a reemplazar la militancia de siempre.

Venimos a sumar nuevas formas de militar. A organizar lo que está disperso para convertirnos en una fuerza invencible.

Sin perder nuestra identidad, sin dejar de escuchar y sin tenerle miedo a cambiar.

De eso se trata el Ejército del Peronismo.

Tenemos que ser millones.

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